Sep.09.2010 / 05:16 am
"Los niños frente al divorcio de los padres" PDF Imprimir E-Mail

Image Pese a ser una realidad, a pocos niños se les prepara para afrontar el divorcio de los padres.  Este siempre tiene un efecto destructor en la vida de los hijos, tengan la edad que tengan; generando siempre consecuencias  que se manifestarán cuando lleguen a la edad adulta.

 

Algunos estudios han determinado que los efectos del divorcio en los niños, no se limitan al periodo de duración del divorcio, sino que trasciende a toda su vida.  Por ejemplo, las dificultades que encuentran en creer en la continuidad de la pareja con el nivel de compromiso con la pareja son menores.

Si bien el divorcio es un cambio bastante traumático para los cónyuges, que puede producir un trastorno emocional, angustia, sufrimiento; por citar algunas posibles consecuencias en los adultos; entonces es lógico que el mundo del niño se sacuda de tal manera que se produzcan cambios notables en sus conductas.

El divorcio se puede considerar el más grande stress que un niño puede soportar, ellos perciben la muerte de un padre de manera más natural que un divorcio.  Con esto no pretendemos decir que es preferible que los padres sigan juntos y en conflicto, pues esto no es saludable y tampoco justo para ninguno de los afectados.  Si el niño está viviendo en un ambiente de peleas constantes, discusiones que terminan en maltrato, problemas de alcohol o drogas; siempre es más beneficioso que sus padres se separen.

Lo más importante al tomar la decisión de separarse es analizar la relación con los hijos.  Cuando los padres se separan, los hijos se sienten solos, impotentes, tristes; tienen miedo de que sus padres dejen de quererlos o temor de no volver a ver al padre ausente.
 La gran mayoría de los hijos se creen responsables del divorcio; en el caso de los niños de 3 a 5 años por ejemplo, es frecuente que se presenten  conductas regresivas como orinarse en la cama, chuparse el pulgar, hablar como bebé o portarse mal.  
Los niños también pueden sentir rabia o enojo que manifiestan rompiendo sus juguetes o golpeando a otros niños en la escuela.

Entre los 6 y 12 años, ya tienen una conciencia clara de lo que significa la separación y se sienten frustrados porque no consiguen evitarla o revertirla.  Podemos notar cambios en sus conductas sociales, retraimiento o agresividad; baja en su rendimiento escolar.   
Frecuentemente idealizan al progenitor ausente y agraden a aquel con quien viven, ya que ante sus ojos pierde valor por su supuesta incapacidad de retener al  cónyuge.  Otras veces muestran agresión ante ambos, porque creen que ellos ya no les importan.
La separación genera muchos cambios en los adultos, no solamente psicológicos, sino también pueden llevar a la pérdida del poder adquisitivo, pues la convivencia en común supone el ahorro en una serie de gastos que se comparten.  Como consecuencia de esto, puede haber cambios de residencia y en los niños un cambio de escuela y de amigos que se añaden a su carga de stress.

Es recomendable que ambos padres estén presentes cuando van a hablar del divorcio a sus hijos; decirles que ellos no tienen la culpa de la separación; explicarles  que aunque papá y mamá ya no están juntos, los quieren y querrán siempre.

Mantener un diálogo regular y dejar que los niños expresen sus sentimientos y hagan las preguntas necesarias al respecto ayudará a calmar sus temores ante la nueva situación.  Tratar de eliminar la hostilidad entre los padres, si es que la separación no ha sido del todo amigable y no criticar, culpar o disminuir al otro;  no poner a los hijos en el medio del campo de batalla; porque si ya resulta difícil asimilar la situación, en nada ayuda a los hijos el tener sentimientos divididos y encontrados.  Tampoco hacer que los hijos se vean en la situación de tener que elegir entre sus figuras de apego y seguridad.

Como padres responsables, habría que plantearse cómo va a afectar a los hijos todo el proceso del divorcio; de ser posible buscar la ayuda de algún profesional, pues si bien ayuda el tener a personas cercanas para hablar del tema, éstas muchas veces  pueden no ser del todo objetivas e imparciales.

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