Sep.10.2010 / 16:44 pm
"A Favor del Bilingüismo Infantil" PDF Imprimir E-Mail

Image Hoy en día es muy común que las personas puedan comunicarse en  dos o más idiomas.

Encontramos muchas familias que por diferentes motivos se han visto obligadas a emigrar a otros países y es ahí donde muchos padres se cuestionan frecuentemente sobre el tema de enseñarles a sus hijos su lengua materna.

El que un niño sea bilingüe o monolingüe va a tener un efecto  en su identidad, sus relaciones sociales, su educación, su modo de pensar y sus posibilidades de empleo en el futuro.  El ser bilingüe significa más que hablar dos idiomas, es tener dos o más mundos de experiencias.

 

Cuando los padres hablan un idioma diferente al país en que viven, la ventaja de hablarle a sus hijos en su lengua materna,  es que podrán transmitir y entender mejor sus sentimientos,  comunicarse enteramente, permitiendo  una relación más profunda; esto incluso  con los familiares que viven en otro lugar.

Sabemos que hay muchas expresiones que no se pueden traducir o que pierden su significado al hacerlo; es bien cierto que aunque los padres tengan conocimientos suficientes para comunicarse en otro idioma, ya sea en situaciones sociales o de trabajo; la riqueza de las expresiones coloquiales, el contar cuentos, las bromas, las  adivinanzas, los trabalenguas; se pueden compartir mejor en el primer idioma; la transmisión de la herencia cultural se logra mejor en el idioma materno.

Cuando se presenta el caso en que los padres no dominan bien el idioma del nuevo país en que viven, no deben hablarle a sus hijos en ese idioma, pues las estructuras lingüísticas y las expresiones no serán las  correctas, como tampoco lo será el acento.  Si  van a ser un mal modelo, sigue siendo importante que no  le hablen  a su hijo en el idioma que no dominan  bien, si la competencia lingüística de los padres es pobre lo único que conseguirán  son resultados contraproducentes,  pues todas las habilidades (en este caso negativas) que adquiera el  niño podrán transferirse fácilmente al segundo idioma.

Una persona bilingüe puede comunicarse con una variedad mayor de personas que una monolingüe.  El saber otra lengua les brinda la oportunidad de hacer contacto con más personas.

Estudios científicos han demostrado que las personas bilingües tienen la oportunidad de desarrollar con ventaja su pensamiento;  pues  tienen más palabras para un mismo objeto o idea.

Uno de los temores más frecuentes de los padres es que el lenguaje del niño se atrase o que no tenga un vocabulario muy amplio; es posible que en un principio el niño bilingüe,  no tenga un vocabulario muy extenso en ambos idiomas como el niño monolingüe; sin embargo su vocabulario combinado será mucho mayor y el atraso por regla general es temporal.  Si al niño se le habla lo suficiente en un idioma en casa y en otro fuera; pasará por las mismas etapas de desarrollo que un niño monolingüe.

Lo que es muy común también es que el niño bilingüe mezcle los dos idiomas al principio, esto debido a que muchas veces no sabe decir las palabras en un idioma y usa las que ya sabe del otro para poder comunicarse.  Para ayudar a corregir esta situación,  los padres pueden introducir muy sutilmente la palabra correcta en sus respuestas, para que el niño no sienta que se le corrige constantemente.

Otra de las cosas que los padres pueden hacer,  es establecer las fronteras lingüísticas; es decir, no mezclar los idiomas; pues si dejan que esto ocurra, están dando el mensaje de que es apropiado hacerlo.

Paralelamente a los que nos encontramos a favor del bilingüismo temprano, están los que se oponen a esta práctica, pues consideran que aprender dos idiomas al mismo tiempo crea más problemas, atrasa el desarrollo del lenguaje, el desarrollo educativo, la formación de la identidad y la integración a la comunidad.  Estas personas tienen las mejores intenciones, pueden ser profesionales muy competentes en sus campos de conocimiento y experiencia; pero no son expertos en bilingüismo.  Para ellos es más natural que un niño sea monolingüe.

Lo ideal es buscar la opinión de maestros, terapistas del lenguaje, psicólogos que han seguido cursos de lenguaje y educación bilingüe, profesores de lingüística especializados en bilingüismo.  Todos estos expertos en temas de bilingüismo pueden ayudar a esclarecer las posibles dudas que se  puedan presentar a los padres.

Educar a un niño para que sea bilingüe es decisión de los padres, pero si se consideran algunas ventajas como las de comunicación, culturales, de conocimiento y oportunidades de trabajo a futuro; creemos que bien vale la pena el esfuerzo.

 

Fuente de consulta:  “Guía para padres y maestros de niños bilingües” /  Alma Flor Ada  and  Colin Baker.

 

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